Cuadrados negros y las ficciones artísticas de Elena Bajo

21.01.2016 – 12.03.2016, D+T Project Gallery

La obra de Elena Bajo es de las que interrogan los sentidos y el intelecto. Su galería en Bruselas, D+T Project Gallery, acoge Victory Over The Sun (Black Love, Two Bodies Racing in Space), un reducido conjunto de obras crípticas en su intertextualidad y su carga conceptual.

En la obra de Elena Bajo (Madrid, 1976) la disposición sorpresiva de objetos es simplemente la huella incandescente de un proceso de trabajo anterior. Una aproximación a la creación artística que va de lo performático a lo ritual. La artista suele utilizar una amplia diversidad de medios con los que investiga in situ. El espacio expositivo adquiere gran importancia en este proceso al ser usado como taller o laboratorio donde las piezas se van desarrollando a medida que adquieren conciencia, ambas la artista y la obra, de dicho espacio. Sin embargo, esta propuesta es una adaptación al espacio de la galería bruselense, al haber pasado ya estas obras por la Kunsthal Charlottenborg de Copenhague.

Este tipo de discursos presenta cierto riesgo en determinados espacios. Cuando nos topamos con este método artístico sin estar suficientemente documentado hay alta probabilidad de no entender el proceso. Como consecuencia se pueden diluir en ocasiones matices de significado de una propuesta interesante pero no sencilla.

Otra de las características principales del trabajo de Elena Bajo es el uso de elementos encontrados. El interesante ejercicio de reorganización del espacio y contextualización de los objetos reapropiados genera nuevos significados a la vez que cuestiona la configuración social establecida.

Los cuadros sobre los que ha trabajado Bajo en esta exposición fueron encontrados entre 2006 y 2009 en rastros de Londres, Madrid, Los Angeles y Berlín. Aparentemente fueron lijados y repintados durante una rutina que rememoraba las performances de Bruce Nauman Dance or Excercise on the Perimeter of a Square (Square Dance) de 1968. Parte de nuestra imaginación ya se centra en visualizar esta curiosa escena.

Los lienzos en los que se basan las tres instalaciones esconden cada uno un deconstruido cuadrado negro, referenciando directamente al Black Square de Malevich. Esta intertextualidad, silenciada tras brochazos predominantemente grisáceos, se acompaña de mínimos motivos paisajísticos y figurativos. Las ramas de unos árboles y un par de caballos fragmentados se unen a puntuales tonalidades naranjas, verdes y azules para trascender la sobriedad imperante.

Estas abstracciones junto al empleo de otros materiales en las instalaciones, como metacrilatos, metales y cerámica, configuran una propuesta conceptualmente interesante. En el folleto de la exposición se alude a las “ficciones artísticas” de Bajo. Interesante concepto. La complicación reside aquí en cómo conseguir propiciar este tipo de reflexiones en el público.