Kati Heck y Vaast Colson, el museo como patio de recreo

19.02.2016 – 29.05.2016, M HKA

El M HKA invita a dos artistas bien dispares aunque compañeros de generación. Kati Heck y Vaast Colson convierten la primera planta del museo en una especie de yincana artística con Show me yours & I’ll show you mine. Una combinación de dos propuestas juguetonas e irreverentes.

Bajo la premisa de ofrecer refugio a la creatividad del “aquí y ahora”, el museo de arte contemporáneo de Amberes (M_HKA) abre sus puertas a dos de los artistas más en boga de la escena amberina. La alemana Kati Heck (Düsseldorf​, 1979) y el belga Vaast Colson (Kapellen, 1977) entran por la puerta grande poniendo patas arriba toda una planta del museo. La intención de la institución es amplificar nuevas ideas y albergar enfoques colaborativos y proposiciones inesperadas. Algo de novedad y contraste con la línea habitual del museo encontramos, desde luego. El enfoque colaborativo, sin embargo, es más bien dudoso. ¿Savia nueva en el museo? Por supuesto, pero quizá haya que analizarla con lupa.

Desde su título (Show me yours & I’ll show you mine) hasta la disposición de las obras entre el caos y la trastada, la exposición transpira un tono desenfadado. Se les ha dado carta blanca a los dos jóvenes creadores para mostrar sus acercamientos a la creación artística con la probable finalidad de buscar la sonrisa del público. Por ejemplo, Heck nos presenta una instalación (Holy Hauruck – Der Maler und ihre Muse) que incluye un canalón conectando una botella de Hazelnut Schnapps y un grifo que el visitante puede abrir para degustar este licor tirolés. Al parecer, ya en 2015 la alemana confesó: “A menudo tengo la impresión de que debería entretener más a la gente y hacerles sentir más. Con esculturas, instalaciones, bebidas y sillas. ¡Una experiencia total!”. Y se agradece ver esta otra faceta de Heck, que nos tiene acostumbrados a la experimentación formal con la pintura. Por su parte, el humor en Colson parece provenir de su concepción de la práctica artística más que de una intención de plasmarlo en la obra en sí. Con su apariencia afable y simpática (al menos la apariencia, no tengo el placer de conocerlo en persona) sus creaciones se centran más en lo conceptual introduciendo a menudo lo performativo.

Como decíamos, Heck nos tiene acostumbrados a pinturas entre el realismo y lo onírico, la carnalidad detallada y su deformación. Inspirándose tanto en la cultura popular como en su propia experiencia, conjuga motivos fantásticos con retratos de sus allegados generalmente en contextos poco verosímiles. Sin embargo, en esta aventura nos sorprende añadiendo grandes muñecos de tela y fieltro que se interrelacionan con los lienzos. Rozando tanto lo amable como lo enigmático, las piezas aquí expuestas hacen el papel de una pequeña retrospectiva cuya pericia técnica invita a conocer su interesante universo personal.

Vaast Colson es uno de esos artistas excesivamente polifacéticos. Lo cual no es decir mucho en la escena actual. Con cierto toque irreverente, se siente cómodo usando distintos medios, normalmente adaptándose al terreno donde presentará sus creaciones. En cualquier caso, su práctica está cargada de ironía y apela directamente al espectador mientras cuestiona conceptos intrínsecos al mundo del arte como son la audiencia/público y la definición del concepto de artista. Para esto usa estrategias de acumulación y descontextualización de objetos, la construcción de espacios sorpresivos y la creación de mastodónticas instalaciones. En general ofrece propuestas visualmente interesantes pero quizá no muy claras conceptualmente. En esta exposición no nos defrauda y nos vuelve a servir unas obras vistosas pero que ciertamente a veces no hay por dónde cogerlas.

Explica el M HKA que Show me yours & I’ll show you mine  es más que dos exposiciones individuales, como adelantando que hay una relación más profunda entre ambos montajes. ¿De verdad? Ni a nivel temático, ni a nivel formal vemos una continuidad clara. El ser coetáneos y residentes en Amberes y el compartir una planta del museo; por lo demás no hay más conexión trascendental. Lo que sí debemos tener claro es “ese compromiso a largo plazo” con los artistas al que aluden desde el museo, o lo que es lo mismo, la institucionalización de estos dos artistas “de moda” (algo similar a lo que ocurre en la actualidad con Rinus Van de Velde). Y desde luego que esto no es nada negativo. Quizá el enfoque conjunto de la muestra no haya sido el más acertado, pero con esta el M HKA evidencia su mirada hacia el futuro. Eso es siempre algo positivo. El museo abraza a sus polluelos y nosotros nos preguntamos qué nos deparará ese futuro.

Todas las fotos extraídas de la web del M HKA.